PLASENCIA

La ciudad de Plasencia, se encuentra situada al norte de la provincia de Cáceres, dentro de la Ruta de Plata y a orillas del río Jerte. Fue fundada por el rey castellano Alfonso VIII, en el año 1.180, pero le concedió sus fueros en el año 1.189, así como los títulos de Ciudad Noble, Leal y Benéfica, y ennobleció sus escudo con las palabras "Ut placeat Deo et ominibus", (Para que agrade a Dios y a los hombres).

  Sus poderosas murallas contaban además de doble muralla y 78 torres defensivas de las que se conservan 22, además de un alcázar, este fue derruido en 1941.

  Durante el año 1.189 el Papa Clemente III la elevó a Sede Episcopal. Durante este siglo se comenzó la construcción  de la primera Catedral, de estilo Románico, conocida como Catedral Vieja, está quedó inacabada y adosada a ella se construyó la Catedral nueva de estilo Plateresco.

  Su carácter y espíritu militar llevó a los caballeros placentinos a ser partícipes en grandes batallas tales como: La Batalla del Castillo, Alardeos, Las Navas de Tolosa, Reconquista de Sevilla...

  En el año 1492 Plasencia fue concedida al Señorío de Zúñiga, de aquí que se levantaran tumultos y discordias durante años, hasta que se solventaron, cuando el rey Fernando el Católico jura a las puertas de la Catedral que defenderá la libertad y los fueros Placentinos.

  En 1475 se desposó en la ciudad el rey de Portugal con su sobrina doña Juana la Beltraneja, pero el matrimonio no fue validado por el Papa debido a su parentesco. Juana además alegó derechos sobre la Corona de Castilla, hecho en el que fue apoyada por la mayoría de los nobles de la zona, en castigo por este apoyo todas las torres de sus casas y palacios fueron desmochadas, perdiendo una parte de su altura.

  La ciudad también fue un lugar de estudio y de cultura debido a que llegó a albergar hasta tres universidades, dos regidas por los Dominicos y la otra por los Jesuitas.

Por la ciudad han pasado reyes como, Alfonso VIII, Felipe V, Enrique IV, Los reyes Católicos, e incluso santos, Sta. Teresa de Jesús, Pedro de Alcántara, Fco. de Borja, ... El poeta José María Gabriel Y Galán dedicó un verso a Plasencia describiéndola como "ciudad de historia gloriosa, bellos campos, cielo hermoso, vida honrada y laboriosa, puro instinto religioso, sabios hombres que admirar, joyas de arte que lucir, y bellas mujeres a las que amar..."

Plasencia  a lo largo de sus ocho siglos, ha acogido a importantes familias nobles: Los Carbajal, Cámara, Trejo, Paniagua, Pérez del Bote, Zúñiga...

  Su estructura como todas las ciudades de la edad media es de tipo radial. En las que sus calles eran de tipo gremial, reuniéndose cada grupo de mercaderes o de oficios en una misma calle, tales como: La calle Zapatería, Calle de los Quesos...  ,y todas girando a su núcleo central, la Plaza Mayor, lugar en el que se representaban los espectáculos, ejecuciones y donde tenía y aún tiene lugar el particular Mercado de los Martes, que se vuelve especial El día del Martes Mayor, uno de los días grandes de la ciudad de Plasencia. (1ª semana de agosto), en la que su plaza y calles colindantes se convierten en asombrosos mercados medievales cuyos puestos ofrecen a sus visitantes todo tipo de artesanía y productos de las comarcas.


  Plasencia forma parte, de alguna manera, de esta hermosa comarca, no en vano es la Puerta Sur de entrada al Valle del Jerte, y en ocasiones, se le denomina como Capital o Ciudad del Jerte.

  La riqueza y diversidad natural que atesora la zona norte de la provincia de Cáceres (Extremadura) descubre al viajero un auténtico universo para el esparcimiento y descanso. Plasencia, como centro económico y geográfico, juega un papel fundamental en el desarrollo de la zona, tanto del Valle del Jerte como del resto de comarcas limítrofes, ya no solo por permitir un rápido acceso a todas la comarcas, sino también por su singular configuración urbana, donde el legado arquitectónico y cultural acumulado a lo largo de los siglos nos permitirá disfrutar de una maravillosa estancia.
  (Plasencia, como ciudad que es, no dispone de Casas rurales, si bien encontraremos alojamientos rurales muy cerca de esta ciudad).

  Sus dos catedrales, su fabulosa parte antigua con múltiples palacios y casas señoriales y su hermosa muralla, hacen de esta ciudad un auténtico monumento digno de la más fervorosa visita cultural.

LAS DOS CATEDRALES DE PLASENCIA
La condición de sede episcopal, concedida por el papa Clemente III, en 1189, determinará, en gran medida, la historia y el paisaje de nuestra ciudad, dotando al entorno intramuros de una elegancia especial.
El templo catedralicio, presente a la vista antes de entrar en la ciudad, preside con gran magestuosidad el casco antiguo, sirviendo de invitación a todo aquel que desea pasear por una época anterior.
El proceso constructivo desarrollado a lo largo de los siglos, ha permitido combinar, en un solo edificio, dos catedrales perfectamente diferenciadas:
  La vieja, de estilo románico, es obra, entre otros, de Juan Francés, y se realiza durante los siglos XIII y XIV.
 
  La fachada de los Pies presenta un cuerpo central con vano de medio punto coronado por una hornacina que representa la anunciación de la Virgen, por encima de la cual destaca un rosetón de gran tamaño. En el claustro, nexo de unión de ambas catedrales, destacan las columnas y capiteles románicos, así como los arcos y bóvedas de crucería.
  A finales del siglo XV se proyecta una nueva catedral. Esta ambiciosa empresa, que pretendía sustituir por completo la catedral vieja, tropieza con múltiples dificultades, que, en 1760, motiva la finalización de las obras. La nueva catedral cuenta con tres naves de igual altura, siguiendo el modelo de templo renacentista. De sus esbeltos pilares parten  nervios  que finalizan en bóvedas estrelladas de gran complejidad. La gran unidad espacial proporciona al visitante un magnífico espectáculo, donde destacan el retablo mayor, uno de los elementos más notables del barroco español. La traza se debe a Alonso de Balbás, las esculturas se deben a Gregorio Fernández y de los cuatro lienzos, dos fueron pintados por Francisco Ricci ( siglo XVI) y los restantes, de menos calidad, pertenecen a Luis Fernández y Mateo Gallardo. El dorado de las esculturas se debe a Simón López.
  De especial mención por su gran belleza es la Portada de la Sacristía ( 1498 - 1506 ) , de estilo plateresco, fue realizada por Juan de Álava con la colaboración especial de Francisco de Colonia.